Bonsái es
el arte de cultivar árboles miniatura,
y fue introducido en Japón alrededor
del siglo XIII desde China. Se cree
que el bonsái se originó
más de mil años atrás
con el encapsulamiento de los especímenes
de árboles. Más tarde,
estos árboles fueron apreciados
por sus raíces retorcidas, que
imitaban animales, dragones y pájaros,
y se asociaron al mito y la leyenda.
Con los años, el bonsái
japonés se convirtió en
una expresión de estética
personal en consonancia con las enseñanzas
del budismo zen y la interrelación
del hombre, la naturaleza y los elementos.
Se dice que los tres principios básicos
del bonsái son shin-zen-bi: verdad,
bondad y belleza.